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OPINIÓN
EDITORIAL

El disfraz de cordero

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03/01/2012 18:59
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Los últimos acontecimientos políticos y sociales vividos en el país parecen predisponer a los gobernantes, sea cual fuere su nivel, a agredir los derechos y las libertades del individuo en aras del supuesto bien común. Y un gran sector de la población, que está deseando que se la libere del yugo opresor de la crisis, asiente y sigue caminando porque lo que necesita es pan. De ese modo, quienes tienen en las manos los designios de un país pueden disfrazarse de corderos apelando al "interés general".

Esto lo sabe la alcaldesa de Zestoa (Guipúzcoa), que aprovecha el río revuelto para buscar el interés... El de Bildu, su partido, y el del PNV, que han aprobado realizar un referendum en la localidad para que los vecinos decidan si quieren celebrar o no sus tradicionales novilladas sin picadores, celebradas en la localidad desde 1670. Y asegura, la señora, que cada vez hay más gente que opta por aficiones alternativas y menos que acude a la plaza. Cada vez hay menos gente que se dedique al levantamiento de piedras y a nadie se le ocurre llevar a referendum que sigan disfrutando de su afición.

Hoy está de moda arremeter contra el mundo del toro y decirle a la masa qué es lo que debe y qué es lo que no debe hacer con sus aficiones; se le señala qué es lo que debe y qué es lo que no debe pensar; se le prohíbe tener un punto de vista distinto del que postula el que gobierna. A los miles de aficionados que se acercan pacífica y serenamente a la plaza  y que ya mantenían su afición casi en la clandestinidad, les dicen que no son políticamente correctos. De ahí a llamarles indeseables, va un paso. Igual que hace unas décadas los españoles debían ir a ver determinadas películas a Perpiñán.

Y todo ello en nombre de los derechos de los animales, que, según la primera edil zestoarra, "no se están cumpliendo", lo que plantea una serie de preguntas. En primer lugar, en qué estado de Derecho se erige un supuesto derecho de los animales por encima de otro de los seres humanos. Y no uno cualquiera, el derecho a la Libertad, el Libre Albedrío, uno de los pilares básicos de la Constitución que, mientras nadie diga lo contrario, rige en todo el territorio español.

Siguiendo los mismos criterios, habría que prohibir que la gente se vaya a merendar al campo, ya que allí hay hormigueros que se destrozan impunemente sin que nadie levante la voz. Además, se ahuyenta a los pájaros, que disfrutaban tranquilamente de sus "derechos" hasta que llegaron los malditos campistas. Es más, habría que exigirles responsabilidad civil a las moscas, que se acercan a la barbacoa de una forma muy molesta y no respetan los derechos de nadie. Deberíamos demandarlas inmediatamente, puesto que si son sujetos de derechos, también deben serlo de obligaciones.

Y, puestos a prohibir, prohibamos también el circo, ese espectáculo depravado y cruel en el que los niños disfrutan y son felices a base de transgredir los "derechos" de los animales... ¿Cómo verían ustedes el hecho de convocar un referendum para ver si se permite o no celebrar funciones circenses? ¿Y jugar a la peonza?

Un nuevo lugar, otro territorio, pero el mismo problema: un partido nacionalista, Bildu, que entiende como non grato todo lo que huela a español. Que ataca a la yugular de su historia olvidando que incluso míticos dirigentes abertxales, caso de Jon Idígoras, fueron novilleros en su juventud, y que una de las castas fundacionales de la cabaña brava, la Navarra, tuvo los territorios vascos como cuna. Peligroso, muy peligroso es quien olvida sus raíces, pero más lo es aún quien no sabe quién es. Y maneja el futuro de ciudades como San Sebastián...

Nueva agresión. Nuevo foco de problemas. Y en el mundo del toro aún no existe un organismo que vele por la defensa efectiva del pan de sus hijos. Señores profesionales, ¿cuándo tienen previsto ponerse manos a la obra?

 

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