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OPINIÓN

Reflexionando por un mejor 2012

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30/12/2011 11:58
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Nos costó hacernos la idea de la llegada de la prohibición de las corridas en Catalunya, pensando que por lo menos en España parecía improbable que volviera a suceder, y hace tiempo que viene rondando y que te rondaré que en Galicia se iban a tomar algunas medidas también prohibitivas en una democracia como la nuestra como prohibir, valga la redundancia, la entrada a menores de 12 años a las plazas.

Algo inexplicable, pues creemos que un hecho cultural, o así lo entiendo, es para todos los públicos, o por lo menos debería serlo. Porque es normal que un niño no lleve una escopeta para ir a cazar, pero también lo es que acompañe a su padre; como tampoco sería que prohíban la entrada a las funciones religiosas a los niños...

Con el tema de los toros ocurre lo mismo, las prohibiciones pueden dañar a la fiesta desde lo más profundo de la misma: la afición. Personalmente siempre he defendido que los toros y la cultura en general no entienden de política (y me reafirmo en lo dicho) pero la mala gestión de algunos políticos acaban reduciendo a cenizas herencias de nuestros ancestros.

La barbarie contra la tauromaquia se produjo hace años, cuando se prohibió que las televisiones dejaran de televisar corridas. La propuesta fue mérito de algunos partidos nacionalistas y ecologistas (tal vez también de algunos partidos federalistas que esconden en parte ideas algo partidistas) y un gobierno que no quiso enfrentarse a ellos.

En general la mayoría de los llamados ismos no son lo suficientemente tolerantes con las ideas que en consecuencia suelen chocar con sus ideas fundamentales, cimientos de sus creencias más profundas. La reacción tomada por estos grupos será consecuentemente a la contra de todo aquello que se oponga ante sus ideales.

El problema no está en las ideas o creencias, sino en las personas que las encarnan y las ejecutan ya que, a veces, corren el riesgo de atentar contra los derechos y libertades del resto de la sociedad. El diálogo, la crítica, el debate será la mejor expresión democrática de un país libre que sin ataduras permite y concibe el estado de derecho donde, en principio, todos tenemos cabida.

Por ello, y acabando de leer el blog de un buen amigo al que sabemos le gustan los toros, como mínimo los festejos populares, observamos este tipo de actitudes ante una fiesta que posiblemente por ser llamada nacional, está siendo discriminada por los nacionalismos periféricos del Estado Español. ¿Cómo es posible ese cambio de convicciones que te llevan a rechazar lo que antes sentías como propio?

Siempre se ha dicho que entre el amor y el odio hay un paso, y añadimos que también lo hay entre la vida y la muerte. Cualquier decisión humana, cualquier elección, cualquier hecho puede hacer virar una idea preconcebida. Si el ser humano se equivoca, está claro que es por esa capacidad de elección que le distingue entre otros animales que le permite decidir de manera razonada frente al puro instinto o placer.

Y he aquí lo que está ocurriendo con la tauromaquia, entendiéndola como el arte delidiar los toros en todos su amplitud, es decir, desde la expresión más popular hasta la más oficial y puramente artística. Algunas autonomías con recelo de diferenciarse de todo aquello que les identifique con España, sin ningún otro argumento que el ismo más nacionalista, promueve y promulga leyes en contra de la unidad de la Fiesta.

Una fiesta que cómo ya se ha dicho por aquí en otras ocasiones está intrínsecamente ligada a la cultura mediterránea, a la que cada vez queremos parecernos más, salvo excepciones. Y es que la tauromaquia va más allá de la propia muerte del toro que, como todos ser vivo, está destinado a ella; la tauromaquia está ligada a la cultura de nuestros pueblos, a la España ecléctica formada por todos los pueblos históricos que la forman.

Sí, por ello tampoco tengamos miedo de llamar a España conjunto de pueblos o nacionalidades, si se prefiere, porque lo es como Europa es un gran estado económico encaminado a ser a ser algo más, un Estado de estados, donde se respeten o deberían respetarse las tradiciones culturales de cada estado miembro.

¿Tiene sentido, pues, que algunas autonomías mantengan unas leyes que desfavorezcan en unos lugares más que en otros una expresión cultural que el Estado Español siente como propia? No lo tiene, que los españoles de Catalunya, Canarias o Galicia, mantengan prohibiciones una fiesta que nos atañe a todos por ser españoles, es paradójico desde el punto de vista delderecho.

Espero que este nuevo año sea mejor para todos, el nuevo gobierno de Mariano Rajoy tiene muchos frentes abiertos y deberá abordar necesidades y no lujos, y en estos momentos, la Fiesta es un lujo para el gobierno, puesto que aunque hay intereses económicos no son suficientemente importantes para abordarlos con urgencia.

Eso sí, debería plantearse reformas desde el punto de vista cultural, porque la Fiesta lo demanda con urgencia, en las que se englobara al conjunto del estado y se blindaranlos toros. Tenemos que ser los aficionados y profesionales los que salvemos la tauromaquia de pensamientos difamadores que atacan cada vez más al toro y a su entorno.

FELIZ 2012 PARA TODOS.

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