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OPINIÓN

Antoñete y la desmemoria de IU

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17/12/2011 14:06
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Definitivamente, no tienen arreglo. Los de Izquierda Unida, digo, que añade la coletilla Los Verdes a sus siglas. La última muestra de su confusión (por decirlo finamente) ha tenido lugar en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid, en el que se votaba algunos cambios en el nomenclátor de la ciudad, incorporando nuevos nombres a sus calles, desde el creador de Apple, Steve Jobs, al diseñador Jesús del Pozo, pasando por un ex embajador chileno.

En todas ellas, unanimidad en el voto favorable de todos los partidos representados en el Consistorio. Pero fue llegar a Antonio Chenel Albadalejo Antoñete cuando la concejal de IU Milagros Hernández perdió una gran oportunidad para no hacer el ridículo, quedar retratada y, de paso, poner en evidencia, una vez más, la deriva ideológica de su partido, al anunciar su abstención.

Y quedó retratada por dos razones: a) su desconocimiento de la figura del torero madrileño y b) su insistencia en la habitual retahíla de argumentos (sic) de los antis. El apartado a) resulta doloroso y, cuando menos, los de IU deberían haberse informado o, mejor aún, no hacer alarde de desmemoria, ellos que tan a gala (y con razón, todo sea dicho) pelean por la recuperación de la memoria histórica.

El maestro del mechón blanco jamás abdicó ni de orígenes ni de rebeldía

El maestro del mechón blanco, rojo por cuna y convicciones, hijo de vencidos, niño del hambre de la postguerra, que se hizo torero a fuerza de convivir con ese único paisaje físico y emocional y que cuando, una vez llegado ya a la mayor consideración profesional (con idas y venidas, cima y simas, marcada por el infortunio y su propia forma de afrontar la vida), jamás abdicó ni de orígenes ni rebeldía; que cuando no había otro remedio que brindar un toro al Dictador lo hacía sin mirarle y mascullando palabras de "codificado" desprecio; que cuando, recuperada la democracia y legalizado el PCE se ofreció a éste para torear de forma altruista para recaudar fondos para el Partido; que cuando de torear por causas solidarias y benéficas siempre echó la pata pa' lante pues así concebía el toreo y la vida ¿o acaso no son la misma cosa?

Quien, asimismo, se consideraba -con orgullo- de los perdedores y del color rojo de la sangre; quien tuvo la mejor mano izquierda ¿cuál si no?del toreo; quien llegó a decir, para quien quisiera entenderlo y respondiendo a una pregunta malévola: "la izquierda mata, la derecha ejecuta" (se refería a la suerte suprema, claro); quien, en los años ochenta de la movida, fue prohijado por cantantes y poetas, pintores y musas, como símbolo de rebeldía y bohemia; quien jamás abdicó de sus principios. A ese Antoñete , los "suyos" le niegan.

En cuanto al punto b), el del argumentario de la edil rojiverde, no es más que una cansina repetición de lo que ya venimos soportando desde hace tiempo, todo eso tan falso, cínico y manipulador de la tortura, el dolor, el ensañamiento y los derechos animales que, la verdad, ya da hasta pereza rebatir.

Entre otras cosas porque ese y el constante ruido sin nueces de su incapacidad política para, ni siquiera en tiempos como los actuales, ser capaz de recoger mayores adhesiones y sufragios (lo de la ley electoral no es excusa), con bandazos sólo explicables en sus progresivas carencias ideológicas, entregados a la secta de Anselmi como parecen estar. Sí, de nuevo, Izquierda Unida queda reflejada en un espejo deformante, ciscándose en Antoñete. Rojos de vergüenza deberían ponerse.

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