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LAS CLAVES DE MONCHOLI

Cuando se lidia una corrida así…

Miguel A. Moncholi
03/10/2011 11:31
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Adolfo Martín puso la guinda a la Feria de Otoño. No fue una corrida para los toreros, pero sí para el público de Madrid. El aficionado venteño busca la emoción, tan carente con el juego de la mayoría de toros de días pasados. Cierto que un ideal de toro se aproxima a ese cuarto de Puerto de San Lorenzo, que le tocó en suerte a El Cid, pero ya se sabe que casi siempre lo bueno es enemigo de lo mejor.

¿Y por qué gusta este tipo de corridas en Madrid? Pues vayamos por partes. Adolfo Martín, aprendida la lección, echó una corrida bien presentada. Escaldado de la anterior de San Isidro fue a asegurarse el pase por la mañana. Y aún más, el día anterior. Lo cual ya es un tanto a su favor.

¿Y en cuanto a juego? Pues esa es otra clave. Sencillamente, hubo de todo. Desde el manso y con peligro primero, al manejable segundo, -noble, repetidor, que humillaba con recorrido, aunque con un punto de sosería, que tal vez se hubiera evitado en otros terrenos-.

La corrida tuvo casta. Ya se sabe que la casta es la combatividad. Que la casta puede derivar en buena, concluyendo en bravura, o en mala, es decir en genio, en peligro. Y que la casta siempre tiene dificultad. Es el caso del tercero, que andarín resultó complicado. Por cierto, que la casta no es en todos los toros igual. Hay toros encastados, de media casta y descastados.

Con tal cantidad de matices. Con tal abanico de variables, la de Adolfo Martín lo que tuvo fue el interés de la variedad. Unos en complicados y con peligro (el primero un auténtico Barrabás hasta que se le pudo, y el cuarto un auténtico Judas que parecía mejor de lo que realmente era) Otros más manejables, (como el mentado segundo o el sexto) a los que había que dominar con firmeza y convicción, en terrenos adecuados, la muleta siempre puesta y el alma siempre dispuesta.

Los de Adolfo no fueron de blanco o de negro, sino de grises. Con muchos matices, tantos como para resultar más difíciles de lo que realmente fueron.

Y esa es otra de las claves. Que cuando un torero se pone delante de una corrida así, quien esto escribe, baja por principio el listón, contextualiza y tiende a analizar con mucho más respeto de lo habitual. Porque si uno dijera que Antonio Barrera no estuvo a la altura del segundo, podría tener razón, pero no sería justo. Y si uno afirmara que Serafín Marín no vio claro al sexto también podría tener razón, pero tampoco sería justo.

Y esa es la gran clave de una corrida como la de los albaserradas del sobrino Martín. La de los matices, la del análisis, la de la variedad, la de las opiniones encontradas, la de las visiones opuestas. Todo lo cual conviertió una tarde sosa y deslucida, como las vividas los días anteriores, -con la excepción ya mencionada del gran cuarto de Puerto de San Lorenzo-, en una tarde de ¡huis! y ¡ayes! De golpes de corazón y de admiración, -a los toreros, se entiende-, nada contenida. Como, dicho sea de paso, no se contuvieron los de la Asociación Juvenil Taurina en su grito certero, oportuno y embriagador por la ¡libertad!

Si la de Adolfo la hubieran lidiado los Fandiño y Mora del día anterior, "otro resultado habríamos tenido", pensará más de uno. Pero no fue así. Y como lo único cierto es que la lidiaron Rafaelillo, Barrera y Serafín, me quedo con la última clave: que Rafaelillo en particular y los tres en general cuentan con todo mi respeto. Que cuando se lidia una corrida así... ¡un respeto, señores!

 

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  • Enviado por Francisco Bueno Sanchez  |  14-10-2011 07:51:38
    1

    Esos son los toros que me hicieron aficionado a mi, dicen que el toro pone a cada uno en su sitio, y que si no hay toros se hunde la fiesta, pues bien,por que no los torea morante , manzanares , el juli y otros mas que figuran en los primeros puestos del escalafon y nunca han toreado un toro como los que aqui se mencionan, solo quieren la foto y decir que ellos, son los que defienden la fiesta, pero se olvidan del publico que somos los que la matenemos y si no hay emocion se vera el cemento de los asientos.

  • Enviado por Gorito  |  04-10-2011 19:32:53
    2

    Muy buen artículo de Moncholi. Prefiero mil veces una corrida con emoción y peligro que las borregadas, que son más del 90 %, que se dejan hacer todo tipo de monerías y que aburren de las plazas a los aficionados y están matando la fiesta.


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